Patria y Vida

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Dictador en turno, representante de la tiranía que ha tenido a los cubanos con la bota en el cuello, Díaz-Canel llama a la violencia

Francisco Martín Moreno
en REFORMA

13 Jul. 2021

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4 min


Todo comenzó con una canción. El llamado a la libertad, las protestas masivas del último domingo en Cuba, no empezaron con un derramamiento de sangre ni con secuestros ni atentados dinamiteros ni con violencia: la gota que derramó el vaso tiene su origen poético en una melodía, cuya letra, Patria y Vida, un himno, tanto dentro, como fuera de Cuba, que aquí consigno abreviado con justificada alegría después de 62 años de pavorosa tiranía:
 
...Somos humanos aunque no pensemos iguales / No nos tratemos ni nos dañemos como animales / Esta es mi forma de decírtelo / Llora mi pueblo y siento yo su voz / Sesenta años trancado el dominó / Mientras en casa en las cazuelas ya no tienen jama / Todo ha cambiado ya no es lo mismo / Entre tú y yo hay un abismo / Mientras las madres lloran por sus hijos que se fueron / Somos artistas, somos sensibilidad / La historia verdadera, no la mal contada / Somos la dignidad de un pueblo entero pisoteada a punta de pistola y de palabras que aún son nada / No más mentiras / Mi pueblo pide libertad, no más doctrinas / Ya no gritemos patria o muerte sino patria y vida / Y empezar a construir lo que soñamos, lo que destruyeron con sus manos / Que no siga corriendo la sangre por querer pensar diferente / ¿Quién le dijo que Cuba es de ustedes? / Si mi Cuba es de toda mi gente / Ya se venció tu tiempo, se rompió el silencio / (Se acabó) y no tenemos miedo, se acabó el engaño / (Ya se acabó) son sesenta y dos años haciendo daño / Rompieron nuestra puerta, violaron nuestro templo y el mundo 'tá consciente de que el movimiento San Isidro continúa, puesto / Seguimos en las mismas, la seguridad metiendo prisma / Ya se acabó tu revolución maligna, soy Funky style, aquí tienes mi firma / Ya ustedes están sobrando, ya no les queda nada, ya se van bajando / El pueblo se cansó de estar aguantando / Un nuevo amanecer estamos esperando / Ya se acabó, sesenta año trancando el dominó / Patria y vida...

Fidel mandó asesinar, perseguir, desaparecer, mutilar y torturar; mandó espiar, fusilar después de juicios sumarísimos sin posibilidades de defensa, a quien se negara a aceptar la adopción de una nueva dictadura, esta vez de izquierda, igual de aborrecible que las de derecha.

Miguel Díaz-Canel, el dictador en turno, una patética marioneta operada por Raúl Castro, el representante de una tiranía que ha tenido a los cubanos con la bota en el cuello en 62 años, la más larga de la historia mundial, declaró el día de ayer: "estamos convocando a todos los comunistas a que salgan a las calles y vayan a los lugares en donde ocurren estas provocaciones". Entiéndase: este siniestro personaje convoca a la violencia, en lugar de buscar alternativas inmediatas para erradicar el hambre y las muertes por la pandemia y empezar, simultáneamente, una transición hacia una democracia que nunca han disfrutado los cubanos.

Es un buen momento para sacudir de las solapas a los venezolanos y a los nicaragüenses de modo que aprovechen, mientras puedan, las redes sociales para expulsar a Ortega y Maduro, en la inteligencia que Castro ya ordenó cancelarlas para impedir la comunicación entre los cubanos.

Llaman la atención los promisorios títulos de las dictaduras comunistas: La extinta República Democrática Alemana no tenía nada de República ni de Democrática ni de Alemana, al igual que la revolución cubana no tiene nada de revolución, pero sí de involución, algo parecido a la Cuarta Transformación, la "esperanza de México", o sea, la desesperanza de México por las decenas de miles de desaparecidos, los 12 millones de nuevos pobres, los 600,000 muertos por el manejo suicida de la pandemia y de los niños con cáncer, el desempleo, la parálisis económica, los 86,000 homicidios dolosos, los atentados en contra de las instituciones republicanas, la expansión de la delincuencia y del crimen organizado, la corrupción y el daño a la marca México, entre otros desastres.

Yo no quiero saber de los "revolucionarios" ni de los "transformadores", mejor entonemos todos juntos, en un gran coro, la canción Patria y Vida, ¡ah!, y desarrollo, crecimiento y evolución educativa, cultural y científica. Todo comenzó cantando...